Ante la agitación y la persistente sensación de estar corriendo sin dirección ni sentido, anhelamos otra calidad de existencia.
Buscamos alimentarnos, nutrirnos de palabras matriciales que recalifiquen nuestra percepción de la realidad y de la propia vida.
Por ello, recurrimos cada vez más al testimonio de los místicos, aquellos de entre nosotros que han alcanzado o vislumbrado un Fondo que sostiene todas las cosas y un Horizonte que las amplía.
Lo que en otro tiempo se podía haber considerado raro o exótico hoy lo buscamos como una necesidad, porque intuimos que nos habla de lo que verdaderamente importa, más allá de los afanes cambiantes de cada época.
Por ello los místicos han sido llamados «esos empedernidos buscadores de lo Real». Su legado pertenece al patrimonio de la humanidad.
Javier Melloni.
Voces de la mística I.